jueves, 28 de febrero de 2013

Esos tetra bricks

Hace muchos, muchos años, una persona a la que no volví a ver después, me enseñó un truqui bastante tonto que hoy quiero compartir con vosotras.

Cuando acabáis el contenido de un brick, se supone que dentro no queda nada, ¿verdad?


Pues ya veréis que algo, sí que queda. Hay que despegar las 4 esquinas del envase y que quede tal que así.


Después cortáis una esquina con una tijera y volcáis en un recipiente. 



¡Vaya, pues sí que quedaba algo! Me vais a decir que es el chocolate el loro y tendréis toda la razón. No sé en vuestras casas, pero en la mía entre leche de vaca, de soja, zumos, vino para guisar, caldos para un apuro, agua cuando vamos donde mi madre que el agua del grifo no se puede beber, gazpacho en verano, tomate frito, natas varias, bechamel, aceite, etc... pues al cabo del año, no es que me vaya a sacar de pobre, pero algo suma.

Además, es producto que tú ya has pagado, es tuyo. Y lo tiras a la basura. Cada día estoy más convencida de que nuestra mentalidad de usar y tirar... no da más de sí. Y son estos pequeñísimos, insignificantes gestos, si se extienden, los que harán nuestro modo de vida más sostenible.

Por último, dado el estado de las economías familiares, donde la mayoría ya  nos hemos apretado el cinturón hasta el último agujero, ¿en qué más podemos ahorrar si no es en cositas como esta? Si hasta la pasta que sobre de la comida de un día, la meto en el horno con bechamel y queso por encima, para terminarla al día siguiente. Y no pasa nada, porque esos gestos de ahorro, deberían ser la norma en nuestra vida, y no medidas de urgencia en casos de apuro. 

O por lo menos, es lo que a mi me parece.

martes, 26 de febrero de 2013

¡¡Sorpresón!!

Ayer a mediodía, mientras estábamos comiendo, sonó el telefónillo. Era una hora rara y nos miramos extrañados. Resultó ser el cartero que traía algo que no cabía en el buzón. ¿Adivináis qué podía ser?


Resulta que Susana de Entre bordados e hilos, quien resultó ser la ganadora del sorteo que organicé por mi segundo cumpleblog, me había enviado estas preciosidades. Como veis, ya les he empezado a dar uso, que para mi es la mejor manera de agradecer un regalo.

¿De verdad hay gente a quien no le gustan las sorpresas? Porque yo me quedé alucinada... y muy agradecida. Desde aquí, muchas gracias Susana. Eres un amor.

lunes, 25 de febrero de 2013

Lunes de patchwork

A última hora de ayer, a eso de las 10:30 de la noche, di la última puntada al segundo bloque de patchwork.


Me da mucha pena que la tela de flores se haya acabado, me dio justo para hacer los cuadritos que veis. Hoy he tenido otra clase y comenzado un tercer bloque algo más complicado.

sábado, 23 de febrero de 2013

Me encantan las mañanas de sábado soleadas

Sobre todo cuando mi pizquita me despierta a las 7:30 dando saltos en mi cama, diciendo que ya es de día y que quiere ver dibujos. Entre semana se levanta a las 7:45 y hay que sacarle con grúa, pero esas son las maravillas de la maternidad. Como dice mi amiga Molly "ah, no haberte reproducido".

Comprenderéis que levantándonos a esas horas, la mañana cunda mucho. Además de lavadora, aspiradora, ropa, camas, barrido y demás, hemos podido cambiar las pantallas viejas de los apliques de nuestro dormitorio...


...por las nuevas, que no os voy a enseñar porque no están terminadas. Además he podido trasplantar en la jardinera de la ventana del comedor una planta de albahaca y otra de hierbabuena que había comprado hace un par de días y se estaban poniendo algo mustias.


Después he preparado la salsa barbacoa para las costillas que nos vamos a comer a mediodía.


Y por último, he cosido el cubreasientos que terminé ayer por la tarde a última hora.


Si lo veis torcido no es ninguna ilusión óptica, es que la base estaba deformada y me ha costado un montón poder colocarlo. De todos modos, creo que ha quedado muy bien. Van 2, quedan 4.

Lo único que no he hecho en esta maravillosa mañana de sábado soleada, es salir a la calle. ¡Ya me vale!

jueves, 21 de febrero de 2013

Las manías de Sophie

Tengo una gata que por sus años está en la edad del pavo, pero que por sus manías parece una anciana de 70. No sé si su comportamiento es lo natural en estos animales, pero desde que tenemos a Tom y podemos comparar, estoy convencida de que esta gata es una maniática. Os hago una lista:

1.- Bebe agua casi en exclusiva del lavabo del baño: tanto es así que cuando cualquiera de nosotros entra, antes de hacer nada, ponemos el tapón y abrimos el grifo. Y además tiene que ser agua nueva cada vez que entramos.


Pero nada de meter el morro a beber como una gata callejera cualquiera. Se moja la patita y luego la lame, como una señorita.

2.- La siesta de las 8 de la tarde: que cuando me toca a mi, me parte por la mitad porque es la hora de la cena del niño. Y es que en lugar de tumbarse en cualquier silla o en el mismo sofá, la siesta de las 8 tiene que hacerla encima de alguien.


Da igual lo que estés haciendo, porque empieza a empujarte las manos con la cabeza o con la pata... y tienes que dejarlo. Porque si no se enfada y no te habla...

3.- La siesta sobre la labor: variante de la anterior que consiste en que, cuando por el motivo que sea dejas una labor para ir al baño, a beber un vaso de agua, coger el teléfono, etc. ella se tumba encima y se queda dormida.


No hemos advertido que tenga especial preferencia por un tipo de labor concreto, cualquiera le vale.

4.- Inspección de bolsa: bolso, mochila o similar. Cada bolsa que entra en esta santa casa, tiene que ser inspeccionada/cotilleada por ella. No es una cuestión de que quiera coger lo que hay dentro, porque de hecho le gustan más las vacías.


Ahora que pesa más estamos más tranquilos, pero cuando era pequeña teníamos siempre que mirar antes de salir por si nos la llevábamos puesta.

Hasta aquí las que he podido documentar con fotos, entre las demás podría citar:

- La manía de separar el bebedero de la pared como medio metro. Adviértase que he dicho bebedero, el comedero le parece bien donde está.

- El hada de la habitación de Alejandro. Se la compramos en una feria de artesanía cuando era un bebé y le da cada paliza que la deja tiritando. Cada vez que la cuelgo con un imperdible del estor, ella la arranca y la viste de Rocky. No sé como aguanta la pobre.

- Mi casa está en jornada de puertas abiertas permanentemente. En el baño tenemos una puerta corredera que comunica con el dormitorio. Pues no hay intimidad, pone la espalda contra la jamba y con las patas delanteras hace fuerza hasta que la abre. Pero en general, no soporta las puertas cerradas.

En fin, hay alguna más pero no quiero ser pesada. Como ya dije, Tom es mucho más normalito, esperemos que siga así mucho tiempo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Rosetón de ganchillo

Aunque el proyecto esté aparcado de momento, sigo dándole vueltas en la cabeza a la nueva decoración de mi dormitorio. Y esta es una prueba para una cosa que quiero hacer con los apliques de luz.


Hay que ver como quedaría de tamaño en las pantallas una vez que las tengamos, pero la idea es comprarlas totalmente lisas y adornarlas con unos rosetones de ganchillo. A ver que va saliendo

martes, 19 de febrero de 2013

La mamá y el iphone

Creo que fue ayer cuando leí en el blog Maybe Matilda, un artículo con el que me sentí inmediatamente identificada. No sólo por lo que criticaba, sino por la manera de exponer sus opiniones y los sentimientos detrás de ellas. Rápidamente me puse a traducirlo porque quería compartirlo con todas vosotras, perdonad que el texto no esté muy refinado, pero creo que se entiende bastante bien lo que quiere decir. Espero que lo disfrutéis:


"El viernes, Deseret News publicó un artículo escrito por  Tonya Ferguson llamado La mamá y el iPhone. La autora compartía un artículo en formato de carta abierta escrita a una mamá que estaba en el parque y miraba su teléfono mientras sus niños jugaban. La señora Ferguson informaba a esta mamá de todos los dulces momentos de sus hijos que se estaba perdiendo o tan solo disfrutando a medias porque estaba concentrada en el teléfono. Le decía a esta madre que aunque estaba segura de sus sentimientos hacia sus hijos debería "poner sus ojos en ellos" y dejar de demostrarles que el teléfono era más importante, porque su infancia pasa rápido y (aparentemente) cada momento que no pasara pendiente de sus niños era un recordatorio para ellos de lo poco importantes que eran en la vida de su madre.

Cuando empecé a leer el artículo, admito que me sentí aludida. Porque hacía unos días llevé a mi único hijo al parque y me senté en un banco a leer un libro mientras jugaba. Cada pocos minutos, el venía y me cogía de la mano, yo me levantaba preparada para cogerle en brazos y columpiarle en ellos o cogerle cuando se tiraba por el tobogán. Después volvía al banco y cogía de nuevo el libro para dejarle jugar por su cuenta un rato más. Sentí un pinchazo de remordimiento cuando leí el artículo: ¿de verdad era tan mala madre porque no pasaba cada momento de mi vida en el parque jugando con él? ¿de verdad se sentiría poco importante simplemente porque me llevé un libro para leer mientras él jugaba? ¿estaba enseñándole que no le quería o que no se merecía mi atención porque le robaba unos minutos de tiempo de juego en el parque para disfrutar de un momento de tranquilidad leyendo mi libro?

Después mi culpabilidad se transformó en enfado, y otras preguntas reemplazaron a las anteriores: ¿cuando va a acabar este juicio? ¿cuando vamos, como madres, a unirnos para darnos apoyo y amor las unas a las otras en vez de seguir buscando un número infinito de maneras de criticar las elecciones y la forma de educar a los hijos de las demás? ¿por qué no podemos confiar en que cada una de nosotras está haciendo lo mejor, sin importar lo diferente que nuestro concepto de "lo mejor" sea del de otras madres? ¿por que no podemos cada una respetar las decisiones que tomamos con nuestros hijos sin sentirnos fracasadas porque no hemos tomado las mismas decisiones que las demás?

Mi visita al parque con un libro habría despertado críticas por parte de la señora Ferguson. Porque cuando oía a mi hijo reír mientras se deslizaba por ese tobogán, seguí leyendo tras echarle tan solo un vistazo y decirle "muy bien, cariño". Porque después de unos minutos de perseguirle y hacerle cosquillas mientras se reía y gritaba excitado le dije, "Diviértete solito, que mamá se va a sentar un poco a descansar". Porque en un par de ocasiones cuando se acercó a mi y comenzó a tirar de mi mano para que me levantara del banco, le dije "ve tu primero al columpio a pasártelo bien" y preferí quedarme sentada con mi libro.

Pero lo que la señora Ferguson no ve es el resto de nuestra vida. O la de la desnaturalizada madre del iphone. Está muy dispuesta a criticarnos por ese momento de paz en el parque, pero lo que no ve son esas comidas juntos, riéndonos y bromeando mientras hablamos de nuestro día. No ve como jugamos juntos antes de salir al parque o como nos arrebujamos mientras vemos una peli al llegar a casa. No ve el libro que leemos antes de que se acueste la siesta o como le consolamos tras una pesadilla, o el ataque del monstruo de las cosquillas cuando papá llega a casa después de trabajar. No ve nuestras lágrimas cuando nos cuestionamos las elecciones o nos preocupamos por nuestros hijos o nos preguntamos si estamos haciendo lo mejor para ellos. No, con el momento libro o iphone en el parque es suficiente para decidir que el teléfono es más importante que los niños.

Quiero que mi hijo sepa lo importante que es para mi. Quiero que sepa que le amo profundamente, que le adoro y me preocupo y que pienso y rezo por él. Hago todo lo que puedo para que lo entienda. Pero hay otra lección importante que quiero que aprenda y es que su madre es una persona también. Como él, mamá tiene necesidades y deseos que pueden ser diferentes de los suyos. Quiero que entienda que el mundo no gira alrededor suyo y está pendiente de todos sus caprichos y deseos. Espero poder enseñarle, tal vez, que a mamá le gusta disfrutar unos minutos sentada en el sofá con un libro para retomar fuerzas y jugar con él un poquito más tarde. Y que tengo otras responsabilidades e intereses además de los suyos. Quiero que sepa que puede divertirse solo y que confío en que pueda jugar y divertirse sin la atención constante de mamá. Quiero que vea y entienda que igual que a veces quiere jugar solito o ver la tele y no participar en una actividad que yo he organizado porque no le parece divertida, mamá a veces también necesita unos minutos para hacer algo que no tiene que ver con él.

Así que no, no me siento culpable por leer mi libro en el parque el otro día. Y lo volveré a hacer feliz. Con todo lo importante que es mi hijo para mi, también me valoro a mi misma, mis necesidades, la persona que era antes de tenerle y la que soy ahora y que, igual que mi hijo, también merezco cuidados y tiempo para crecer. Amo a mi hijo, se lo hago saber y no creo que gastar tiempo en mi le prive de ese amor de ninguna manera. De hecho, creo que soy una mejor madre después de tomarme tiempo para mi misma y mis necesidades y si ese tiempo lo utilizo para leer un libro o comprobar mi teléfono y leer el mensaje que me ha enviado mi hermana o ponerme al día con mis amigos, las noticias o mi facebook, lo haré. Seguro que me perderé algún momento aquí y allí pero lo que consigo a cambio merece la pena. Estaré menos estresada, en contacto con el mundo, renovada y completa para poder apreciar mejor los momentos en los que sí esté. 

No pretendo que esta entrada sea una venganza hacia el artículo de La mamá y el iphone. No tengo ninguna duda que la señora Ferguson es una madre fabulosa, y creo que no pretendía que su artículo fuera una crítica hacia otras madres y la necesidad - que probablemente ella no sienta - de tener tiempo para ellas mismas en la locura del día a día cuidando niños pequeños. Mi deseo es poder dar la vuelta a esa idea de que nosotras, como madres y mujeres, de alguna manera tenemos el derecho a criticarnos las unas a las otras, que podemos tomar decisiones por las demás y llegar a la conclusión, tras unos momentos de observación, que sabemos que es mejor para la familia de alguien.

Desde hoy, este será mi lema: "Estoy haciendo lo mejor que sé. Y ella también".

De verdad que no puedo pensar en una madre de las que conozco que no esté esforzándose al máximo con sus hijos, que no valore a sus pequeños y se asegure que ellos lo sepan. Y de la misma manera, no puedo pensar en una madre que no esté al tanto de sus fallos y debilidades con su familia, que no se desespere por las cosas que no le salen tan bien o que no trate de mejorar. No conozco a ninguna que al escuchar a alguien criticando sus dotes como madre no piense "ya lo sabía y me siento fatal por ello". No hace falta que nos critiquemos la unas a las otras, ya lo hacemos solitas estupendamente.

Algunas tienen trabajos a jornada completa que compaginan con su maternidad, toda mi admiración hacia ellas. Otras enseñan a sus niños en casa o elaboran complicadas actividades para educar a sus hijos o entretenerles para que coman. Y todavía algunas más miran su iphone a menudo para estar en contacto con familiares o amigos para sentir su apoyo y amor en la dura tarea de ser madre. Hacemos todo lo que podemos, sin importar lo que les parezca a los demás y espero que empecemos a confiar en que el "todo lo que podemos" de cada quien no tiene porque ser igual al nuestro y comenzar a hacernos el favor de respetarnos y apoyarnos las unas a las otras sin sentir la necesidad de criticar o mirar por encima del hombro las elecciones de los demás".


Esto ocurrió en Estados Unidos, pero creo que en España pecamos de lo mismo. Cualquier de nosotras que se haya visto juzgada a la ligera en su labor como madre, creo que pensará parecido. 

lunes, 18 de febrero de 2013

Los libros y el ganchillo

¿Qué hay que pueda gustar más a una ferviente tejedora de ganchillo y admiradora de Jane Austen que hacer unas grannies mientras ves Orgullo y Prejuicio en la tele? Pues un libro de ganchillo inspirado en los personajes de las obras de Jane Austen.


Este libro de la autora Melissa Horozewski y de la editorial Running Press, llegó a mis manos hace cosa de 1 año. Lo descubrí por pura casualidad cuando ni siquiera estaba buscando nada relacionado con el tema y, desde entonces, lo he disfrutado un montón. Porque aunque considero que mi destreza en el ganchillo no llega para hacer la mayoría de ideas que vienen en él, pues la vista también disfruta.


A pesar de lo dicho, hay proyectos para todos los niveles. Desde esta carterita que, en la época se utilizaba para guardar cartas y documentos importantes.


A este maravilloso chaleco, que luce precioso con un broche vintage.


¿Y qué me decís de esta mantita que parece más difícil de lo que es en realidad? Así hasta 36 proyectos que incluyen sombreros, cojines, jerseys, faldas y hasta un pijama.

La verdad es que no soy de comprar muchos libros de labores, pero este me ha encantado.

sábado, 16 de febrero de 2013

Angelitos de sábado

Seguro que quien haya entrado en el blog los últimos días habrá pensado "¿pero de verdad este es un blog de labores?", y no le faltaría razón. Así que la entrada de hoy sí que va de labores, de avances de labores concretamente.


Mis angelitos van lentos pero seguros. Pasé un pequeño bache porque me equivoqué y no parecía avanzar, pero ya lo tengo encarrilado de nuevo.

Tengo deberes pendientes de patchwork que ni siquiera sé si me va a dar tiempo a hacer mañana, porque hoy ya sé que no. Resulta que en octubre pasado tuve que dejar el entrenamiento porque me lesioné un hombro y esta tarde vuelvo a clase. Después he quedado a cenar con amigas, ¡a ver como acabamos!

Y por último, quería agradecer un nuevo premio.


Esta vez se lo debo a Cucadas de mamá, acercaros a su blog si es que no lo conocéis. Y es mi regalito de fin de semana para todas vosotras.

Nos leemos.

viernes, 15 de febrero de 2013

Su día especial

¿A que no sabéis lo que me ha pasado esta mañana? Pues resulta que al abrir los ojos me he encontrado a un cuarentón en la cama. Y esto no tendría nada de particular, si no fuera porque hasta ayer mismo tan sólo tenía 39 años.


El caso es que él dice que se siente igual que ayer, pero yo le veo un punto como más interesante. Porque si a las mujeres los cuarenta nos dan superpoderes (recordadme que un día os explique la teoría), a los hombres les da interés. Como de haber dejado atrás definitivamente el pavo y haber abrazado orgullosos su madurez.


Por ello, las rosas amarillas que ha elegido nuestro hijo para este día le vienen que ni al pelo. Parece ser que simbolizan las ideas claras y la parte intelectual de la mente. Aunque también dicen que son apropiadas para regalar a un adolescente, lo cual sería una contradicción.

Pero dejando a un lado el lenguaje de las flores, en el nuestro más mundano y de andar por casa, quiero desearle a mi marido.

Feliz cumpleaños amor.
Celébralos siempre con nosotros.
Te amo.

jueves, 14 de febrero de 2013

¡Feliz San Valentín!

Llevo un par de días con vértigos y mareos, de ahí que no haya podido publicar nada. En realidad... ni publicar, ni caminar, ni salir a la calle. En fin, un rollo patatero. Pero, hoy me encuentro mejor y, aunque no tengo nada que enseñaros tras dos días de inactividad, no quería dejar pasar el día sin desearos.




¡Un muy feliz día de San Valentín a tod@s!

Celebradlo con vuestra media naranja/limón, con vuestros amigos, parientes, vecinos, mascotas... con quien querías, pero celebradlo. No os tenéis que gastar un euro si no queréis, no hace falta, no se trata de eso. 

Pero haced oídos sordos a todos esos talibanes anti-celebraciones y dedicad este día a quienes améis. A pensar en ellos, a mimarles, a decirles lo que os importan, lo que es vuestra vida gracias a ellos y a cómo queréis que nunca dejen de formar parte de ella.

Y para dar ejemplo, desde aquí hago propósito de dedicar el día a pensar en todas y cada una de las personas que hacen latir mi corazón cada día y, sin las cuales, mi vida no sería ni una décima parte de lo que es. 


lunes, 11 de febrero de 2013

Seguimos con el patchwork

En una semana habéis tenido a bien otorgarme dos premios. Estoy muy contenta y agradecida por ello, aunque no sé muy bien como transmitir lo que siento cuando pasan estas cosas.


Muchas gracias M. de Mis siete palabras. Y yo os lo otorgo, como siempre, a todas vosotras.

Hoy ha sido mi segunda clase de patchwork y he ido mucho más preparada. La semana pasada me presenté sin nada, debieron pensar que era algo lerda, pero es que yo pensaba que la primera iba a ser una clase teórica.

Para empezar ya he terminado el primer cuadro.


Y hemos elegido las 3 telas para el siguiente que es algo más complicado.


Con la luz de la que disponía los tonos no se aprecían demasiado, pero dos son rosas y la del centro verde botella. Además he comenzado un cuaderno en el que estoy apuntando lo que aprendo en clase.

Como leéis, estoy entusiasmada con el patchwork. ¡No puedo esperar a terminar la entrada y ponerme a cortar cuadritos!

sábado, 9 de febrero de 2013

Tarjetas de tela

¿Qué se puede hacer un sábado por la mañana con un niño de seis años, cuando el tiempo no acompaña demasiado y tu marido está fuera haciendo lo que más le gusta hacer? 


Tarjetas de tela. Son sencillas, rápidas de preparar y estas hubieran quedado mejor si hubiera podido contener la creatividad de mi retoño. Pero se ve que a él le parecían demasiado sosas y ha decidido pintarles corazones con pintura metalizada...


... y cubrirlas de purpurina. Son un regalo para su padre, por su cumple y por San Valentín.

viernes, 8 de febrero de 2013

¡Tachán!

Terminada. Ayer por la tarde di las últimas puntadas aprovechando el ratito de la siesta que Alejandro está en el cole y cuando llegó, se la encontró hecha.


Ahora regresaré a los angelitos de Mirabilia. Buen fin de semana.

jueves, 7 de febrero de 2013

Desengrasante para el pelo

Lo primero que quiero hacer hoy es agradecer a Cheloca el premio que me ha otorgado.


Como siempre me voy a saltar algunas de las reglas y, en lugar de elegir 10 blogs con menos de 200 seguidores, prefiero dároslo a vosotras. Seguro que todas, toditas, todas os lo merecéis y elegir se me hace difícil.

He de decir que visité todos los blogs que estaban en la lista de premiados conmigo y que me parecieron una pasada, aunque algunos ya los conocía. Enhorabuena a ellos también.

En la entrada de hoy os voy a hablar de un remedio casero milagroso. Yo tengo el pelo graso, no es una cosa patológica pero para estar bien tengo que lavarlo un día si y otro no. 

Pues este spray que preparé hace unos días viene muy bien para esos momentos en que tienes una urgencia y no puedes lavarte el pelo. Ejemplos: 

1.- Te llaman para ir a lo que sea y tienes que estar en 1 hora.

2.- El Canal de Isabel II decide que tiene que renovar los conductos y te corta el agua.

3.- Hay que bajar a buscar al niño al cole, te has pasado la mañana peleando con los nuevos altavoces del ordenador y no te ha dado tiempo a arreglarte el pelo.

4.- Invasión zombi.

Descartando la última que es un desvarío de mi mente friki, las demás me han pasado todas. Pues bien, no desesperéis, coged un spray y en él verted 1 c. sopera de maicena, 1 c. sopera de colonia infantil y 4 c. soperas de agua del grifo. La fórmula original de Jillee llevaba alcohol, pero el olor de la colonia me pareció más agradable.



Sacudid vigorosamente y vaporizar sobre el pelo, hay que echar por toda la cabeza pero no es necesario empaparla. Después se cepilla normalmente y la grasa desaparece.

Como ya he dicho es una solución de urgencia. Ni hace que tu pelo grasiento deje de serlo, ni el efecto dura 3 días. Digamos que te saca temporalmente del apuro.

Nota: todas las formulas de productos de limpieza o cuidado personal que publico en este blog, están probadas por mi y mi familia. A nosotros nos van bien, lo cual no quiere decir que sean buenas para todo el mundo, si te apetece probarlas, eres libre de hacerlo pero bajo tu propia responsabilidad. Un beso.

                                     

martes, 5 de febrero de 2013

Cuadraditos por aquí, cuadraditos por allá...

Por fin he terminado los deberes que me puso mi profe de patchwork. ¡Que raro suena!, pero es lo que son porque no me dio tiempo a terminarlo en la clase de ayer, que fue la primera.



Seguro que a las que hacéis patchwork habitualmente os parecerá de lo más simple, pero para mi es todo un triunfo que todo case y que no se descosa. Además, como dijo alguien muy muy sabio "un viaje de mil millas comienza con un paso". Y yo creo que el patchwork y yo tenemos mucho recorrido juntos. ¡Me ha encantado! y además tengo ideas para mezclarlo con alguna cosita de punto de cruz. Pero hasta que no lo hable con mi profe no adelanto nada.

lunes, 4 de febrero de 2013

Cubreasientos

Una entrada rapidita para contaros que ¡por fin he terminado uno de los cubreasientos! 

Así es como estaba antes


Ya veis que no mentía cuando os conté que estaba muy deteriorado y que resultaba bastante soso. Este es el después


Nada que ver, estoy encantada. Ahora sólo me quedan otros cinco más, je, je...