19 de febrero de 2013

La mamá y el iphone

Creo que fue ayer cuando leí en el blog Maybe Matilda, un artículo con el que me sentí inmediatamente identificada. No sólo por lo que criticaba, sino por la manera de exponer sus opiniones y los sentimientos detrás de ellas. Rápidamente me puse a traducirlo porque quería compartirlo con todas vosotras, perdonad que el texto no esté muy refinado, pero creo que se entiende bastante bien lo que quiere decir. Espero que lo disfrutéis:


"El viernes, Deseret News publicó un artículo escrito por  Tonya Ferguson llamado La mamá y el iPhone. La autora compartía un artículo en formato de carta abierta escrita a una mamá que estaba en el parque y miraba su teléfono mientras sus niños jugaban. La señora Ferguson informaba a esta mamá de todos los dulces momentos de sus hijos que se estaba perdiendo o tan solo disfrutando a medias porque estaba concentrada en el teléfono. Le decía a esta madre que aunque estaba segura de sus sentimientos hacia sus hijos debería "poner sus ojos en ellos" y dejar de demostrarles que el teléfono era más importante, porque su infancia pasa rápido y (aparentemente) cada momento que no pasara pendiente de sus niños era un recordatorio para ellos de lo poco importantes que eran en la vida de su madre.

Cuando empecé a leer el artículo, admito que me sentí aludida. Porque hacía unos días llevé a mi único hijo al parque y me senté en un banco a leer un libro mientras jugaba. Cada pocos minutos, el venía y me cogía de la mano, yo me levantaba preparada para cogerle en brazos y columpiarle en ellos o cogerle cuando se tiraba por el tobogán. Después volvía al banco y cogía de nuevo el libro para dejarle jugar por su cuenta un rato más. Sentí un pinchazo de remordimiento cuando leí el artículo: ¿de verdad era tan mala madre porque no pasaba cada momento de mi vida en el parque jugando con él? ¿de verdad se sentiría poco importante simplemente porque me llevé un libro para leer mientras él jugaba? ¿estaba enseñándole que no le quería o que no se merecía mi atención porque le robaba unos minutos de tiempo de juego en el parque para disfrutar de un momento de tranquilidad leyendo mi libro?

Después mi culpabilidad se transformó en enfado, y otras preguntas reemplazaron a las anteriores: ¿cuando va a acabar este juicio? ¿cuando vamos, como madres, a unirnos para darnos apoyo y amor las unas a las otras en vez de seguir buscando un número infinito de maneras de criticar las elecciones y la forma de educar a los hijos de las demás? ¿por qué no podemos confiar en que cada una de nosotras está haciendo lo mejor, sin importar lo diferente que nuestro concepto de "lo mejor" sea del de otras madres? ¿por que no podemos cada una respetar las decisiones que tomamos con nuestros hijos sin sentirnos fracasadas porque no hemos tomado las mismas decisiones que las demás?

Mi visita al parque con un libro habría despertado críticas por parte de la señora Ferguson. Porque cuando oía a mi hijo reír mientras se deslizaba por ese tobogán, seguí leyendo tras echarle tan solo un vistazo y decirle "muy bien, cariño". Porque después de unos minutos de perseguirle y hacerle cosquillas mientras se reía y gritaba excitado le dije, "Diviértete solito, que mamá se va a sentar un poco a descansar". Porque en un par de ocasiones cuando se acercó a mi y comenzó a tirar de mi mano para que me levantara del banco, le dije "ve tu primero al columpio a pasártelo bien" y preferí quedarme sentada con mi libro.

Pero lo que la señora Ferguson no ve es el resto de nuestra vida. O la de la desnaturalizada madre del iphone. Está muy dispuesta a criticarnos por ese momento de paz en el parque, pero lo que no ve son esas comidas juntos, riéndonos y bromeando mientras hablamos de nuestro día. No ve como jugamos juntos antes de salir al parque o como nos arrebujamos mientras vemos una peli al llegar a casa. No ve el libro que leemos antes de que se acueste la siesta o como le consolamos tras una pesadilla, o el ataque del monstruo de las cosquillas cuando papá llega a casa después de trabajar. No ve nuestras lágrimas cuando nos cuestionamos las elecciones o nos preocupamos por nuestros hijos o nos preguntamos si estamos haciendo lo mejor para ellos. No, con el momento libro o iphone en el parque es suficiente para decidir que el teléfono es más importante que los niños.

Quiero que mi hijo sepa lo importante que es para mi. Quiero que sepa que le amo profundamente, que le adoro y me preocupo y que pienso y rezo por él. Hago todo lo que puedo para que lo entienda. Pero hay otra lección importante que quiero que aprenda y es que su madre es una persona también. Como él, mamá tiene necesidades y deseos que pueden ser diferentes de los suyos. Quiero que entienda que el mundo no gira alrededor suyo y está pendiente de todos sus caprichos y deseos. Espero poder enseñarle, tal vez, que a mamá le gusta disfrutar unos minutos sentada en el sofá con un libro para retomar fuerzas y jugar con él un poquito más tarde. Y que tengo otras responsabilidades e intereses además de los suyos. Quiero que sepa que puede divertirse solo y que confío en que pueda jugar y divertirse sin la atención constante de mamá. Quiero que vea y entienda que igual que a veces quiere jugar solito o ver la tele y no participar en una actividad que yo he organizado porque no le parece divertida, mamá a veces también necesita unos minutos para hacer algo que no tiene que ver con él.

Así que no, no me siento culpable por leer mi libro en el parque el otro día. Y lo volveré a hacer feliz. Con todo lo importante que es mi hijo para mi, también me valoro a mi misma, mis necesidades, la persona que era antes de tenerle y la que soy ahora y que, igual que mi hijo, también merezco cuidados y tiempo para crecer. Amo a mi hijo, se lo hago saber y no creo que gastar tiempo en mi le prive de ese amor de ninguna manera. De hecho, creo que soy una mejor madre después de tomarme tiempo para mi misma y mis necesidades y si ese tiempo lo utilizo para leer un libro o comprobar mi teléfono y leer el mensaje que me ha enviado mi hermana o ponerme al día con mis amigos, las noticias o mi facebook, lo haré. Seguro que me perderé algún momento aquí y allí pero lo que consigo a cambio merece la pena. Estaré menos estresada, en contacto con el mundo, renovada y completa para poder apreciar mejor los momentos en los que sí esté. 

No pretendo que esta entrada sea una venganza hacia el artículo de La mamá y el iphone. No tengo ninguna duda que la señora Ferguson es una madre fabulosa, y creo que no pretendía que su artículo fuera una crítica hacia otras madres y la necesidad - que probablemente ella no sienta - de tener tiempo para ellas mismas en la locura del día a día cuidando niños pequeños. Mi deseo es poder dar la vuelta a esa idea de que nosotras, como madres y mujeres, de alguna manera tenemos el derecho a criticarnos las unas a las otras, que podemos tomar decisiones por las demás y llegar a la conclusión, tras unos momentos de observación, que sabemos que es mejor para la familia de alguien.

Desde hoy, este será mi lema: "Estoy haciendo lo mejor que sé. Y ella también".

De verdad que no puedo pensar en una madre de las que conozco que no esté esforzándose al máximo con sus hijos, que no valore a sus pequeños y se asegure que ellos lo sepan. Y de la misma manera, no puedo pensar en una madre que no esté al tanto de sus fallos y debilidades con su familia, que no se desespere por las cosas que no le salen tan bien o que no trate de mejorar. No conozco a ninguna que al escuchar a alguien criticando sus dotes como madre no piense "ya lo sabía y me siento fatal por ello". No hace falta que nos critiquemos la unas a las otras, ya lo hacemos solitas estupendamente.

Algunas tienen trabajos a jornada completa que compaginan con su maternidad, toda mi admiración hacia ellas. Otras enseñan a sus niños en casa o elaboran complicadas actividades para educar a sus hijos o entretenerles para que coman. Y todavía algunas más miran su iphone a menudo para estar en contacto con familiares o amigos para sentir su apoyo y amor en la dura tarea de ser madre. Hacemos todo lo que podemos, sin importar lo que les parezca a los demás y espero que empecemos a confiar en que el "todo lo que podemos" de cada quien no tiene porque ser igual al nuestro y comenzar a hacernos el favor de respetarnos y apoyarnos las unas a las otras sin sentir la necesidad de criticar o mirar por encima del hombro las elecciones de los demás".


Esto ocurrió en Estados Unidos, pero creo que en España pecamos de lo mismo. Cualquier de nosotras que se haya visto juzgada a la ligera en su labor como madre, creo que pensará parecido. 

7 comentarios:

Chary Aceituno dijo...

Me parece que el artículo es muy socorrido en los tiempos que corren, pero de ahí a que si estas con un libro o un iphone estás "abandonando"
a tu hijo, pues no es lógico, no tendremos momentos importantes con nuestros hijos.Y yo tengo dos hijos mayores con 24 y 20 años, a los que he ido dejando poco a poco que vayan sabiendo lo que es bueno y lo que es malo, y me ha dado buen resultado, ahora con el de 13, hago lo mismo, confío en él mientras el no me defraude y me funciona bien, no creo que una sobreprotección sea buena ni para el niño ni para la madre.Es mi opinión y mi experiencia.
Besos guapa.
Chary :)

Lourdes dijo...

Hola, me he leído todo el artículo y la verdad creo que exageramos, los niños también pueden jugar solos, es mas, tendrían que jugar solos o con otros niños. Nosotras ya damos toda la vida a ellos y no creo que sea necesario hasta que nos absorban cuando están en el parque jugando. No perdemos su niñez porque los tenemos cada día durante muchos años y cuando nos necesitan seguro que somos las primeras en estar alli. Es mi opinión, gracias por el artículo. bssss.

BLOGOSFERIA dijo...

Pues sí...yo trabajo en una escuela fuera de mi ciudad y cuando salgo voy a buscarlos al cole.Los llevo a extraescolares(deporte) hasta las 7,tres días por semana y siempre queda esa sensación de que te pierdes cosas de ellos..que la infancia pasa rápido pero todo lo que hacemos es por ellos por su bien y por el inmenso e infinito amor que les tenemos y eso es lo
que importa realmente.
Besos!!

arish dijo...

Totalmente de acuerdo, una madre siempre hará lo mejor para su hijo y para sí misma bajo su punto de vista porque cada una tenemos nuestra razón y ésa razón precisamente es la más importante porque nosotras lo hemos decidido. Por cierto muy bonito el cambio de look de tu blog. BESICOS.

Libros y aguja dijo...

No soy madre, pero aún así me ha parecido un comentario muy interesante, sobre todo con lo que respecta a ayudarnos entre mujeres. Besos!

marga dijo...

Muy interesante,yo que soy abuela y mayor,por favor,,,, disfrutar de vuestros niños,pero no olvidéis nunca nunca que nosotras también somos importantes.Es muy bueno que los niños se acostumbren a vernos como somos,,,no de una manera relajada en casa y nerviosa y asustada en el parque...es bueno jugar con ellos pero que se den cuenta que se ha ido al parque a que jueguen `` ellos´´.....
Nos gusta leer y si hay que hacerlo en el parque en un hospital o esperando al autobús se hace,siempre seremos madres por encima de todo.
Un abrazo amiga,me ha encantado leerte.

Inés dijo...

Al leer el título de la entrada me esperaba otra cosa, algo un poco gracioso.
No existe un manual de madres ni una eucación perfecta lo hacemos lo mejor que podemos y ponemos todo nuesto empeño en ser perfectas para nustros retoños.
Mis hijas son mayores (24 y 20 años) y son niñas de guarde y actividades extraescolares a tope de lunes a viernes,las veía para "baño, cena y a dormir" si les preguntais (ya lo he hecho) nunca han sentido la falta de mami porque para las cosas importantes las mamis están siempre.
No conozco a nadie que tenga la cátedra de "Mamá".
Mis hijas leen porque me han visto siempre con un libro: en el parque, en la cama, en el baño, en su cuarto mientras jugaban y desarrollaban libremente su imaginación.
Nadie es Juez en estas cuestiones ni abogado ni fiscal, nadie tiene derecho a cuestionar cómo lo hacemos con nuestros hijos.