Y ya cerramos el año. Seguro que no soy la única que en estos días escucha comentarios como "¡¿pero ya estamos en diciembre?!, si parece que fue ayer que estábamos en la playa". Pues sí, amiguitos y amiguitas, se nos acaba el 2011 y no voy a hacer aquí un balance del año porque hay que apurarlo y quedan 31 días para sorprenderse todavía. El caso es que la sensación que me invade a veces es la de que me he pasado días deseando y preparando la Navidad, y cuando finalmente llega y estoy inmersa en ella casi, casi no me doy ni cuenta. Siento que disfruto más del deseo de la fiesta, del bonito sueño o del anhelo de que por fin llegue, que de ella misma. O igual es que se acaba tan pronto que ni me da tiempo a mentalizarme de lo que está ocurriendo.
En todo caso, el mes se me llena de "días clave". Hoy mismo colgaremos el Calendario de Adviento, bien alto para que Alejandro no se coma todos los bombones de una vez. Mañana renovaremos la guirnalda de Navidad que ya está muy pasada la pobrecilla y el domingo, el Gran Día, adornamos toda la casa. Luego vendrán reuniones con amigos, envío de tarjetas, compras (lo que menos me gusta, la verdad)... ¡el día de la Loteria! En fin, no os canso más porque no creo que MI Navidad sea muy distinta de la de los demás. Apurad los días que quedan del año, que se acaba y no vuelve.
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1 de diciembre de 2011
2 de noviembre de 2011
Noviembre - Samhain
El mes de octubre ha pasado volando, no me puedo creer que esté escribiendo la crónica de noviembre ya. Y si en otros meses he podido explicar con mayor o menor acierto lo que significaban para mi, con este me encuentro que no sé muy bien qué contaros. Porque este mes es un poco como el jueves de los días de la semana, encajonado entre Halloween y Navidad. Pero la verdad es que en los últimos años me ha servido como rampa de lanzamiento para las fiestas navideñas, el remanso de paz en el que me recupero de Halloween y me mentalizo para la vorágine de los preparativos, comilonas, reuniones, compras y demás del último mes del año. Así que, desde ya, noviembre es el descanso del guerrero.
3 de octubre de 2011
¿Un octubre otoñal?
Parece que poquito a poco el verano se va rindiendo ante el otoño. Por las noches ya hay hasta que taparse porque los pies se quedan helados. De nuevo podré disfrutar de la delicia de hacer caldo y sentir como toda la casa se llena de sus sabrosos aromas y los cristales se empañan por el calor.
Si por algo me gusta el mes de octubre es porque, en una ciudad como Madrid donde no existe ni la primavera ni el otoño, el mes de octubre es lo más parecido que vamos a conseguir a este último. Me encanta ver el suelo cubierto de hojas, arrastrar los pies y ver como se levantan a mi paso.
Además, el año pasado Alejandro descubrió Halloween y se ha pasado el resto del año pidiendo que volviéramos a celebrarlo. Así que ahora que está en puertas pienso pasarme el mes probando recetas de todo tipo.
Por cierto, las pruebas de alergia han salido bien. Mi niño, ¡por fin!, va a poder comerse un cocido como es debido.
Si por algo me gusta el mes de octubre es porque, en una ciudad como Madrid donde no existe ni la primavera ni el otoño, el mes de octubre es lo más parecido que vamos a conseguir a este último. Me encanta ver el suelo cubierto de hojas, arrastrar los pies y ver como se levantan a mi paso.
Además, el año pasado Alejandro descubrió Halloween y se ha pasado el resto del año pidiendo que volviéramos a celebrarlo. Así que ahora que está en puertas pienso pasarme el mes probando recetas de todo tipo.
Por cierto, las pruebas de alergia han salido bien. Mi niño, ¡por fin!, va a poder comerse un cocido como es debido.
1 de septiembre de 2011
Septiembre cosecha y no siembres
El mes de septiembre es, junto con febrero, uno de los más especiales para mi. Tengo multitud de cumpleaños, comienza un nuevo curso en el cole para mi hijo, las temperaturas ya son soportables y, además, es cuando de verdad comienza el año.
Porque, ¿a quién se le ocurrió poner el comienzo de año en enero? Con todo el frio, empachados de comer después de las Navidades, con una sequía festiva que se alarga hasta Semana Santa. Sin embargo, en septiembre, tenemos por delante un montón de festividades por venir, las últimas barbacoas (las mejores) antes de que el clima nos recluya en casa, facturamos a los niños al colegio después de todo un verano de reprimirnos para no defenestralos... y además, todas las editoriales se lían a sacar colecciones y fascículos inverosímiles. ¿Qué más se puede pedir? Pero no... en enero. Ahora... que esto pasa porque no me consultaron a mi, si hubiera sido yo la encargada del calendario, otro gallo nos cantara.
Al lío que divago, pues que este mes me pone las pilas. Comienza el otoño que es mi estación favorita, por si todos los anteriores alicientes no hubieran bastado. En fin... que tengo ganicas de ver como va el mes, ¿y vosotras?
Porque, ¿a quién se le ocurrió poner el comienzo de año en enero? Con todo el frio, empachados de comer después de las Navidades, con una sequía festiva que se alarga hasta Semana Santa. Sin embargo, en septiembre, tenemos por delante un montón de festividades por venir, las últimas barbacoas (las mejores) antes de que el clima nos recluya en casa, facturamos a los niños al colegio después de todo un verano de reprimirnos para no defenestralos... y además, todas las editoriales se lían a sacar colecciones y fascículos inverosímiles. ¿Qué más se puede pedir? Pero no... en enero. Ahora... que esto pasa porque no me consultaron a mi, si hubiera sido yo la encargada del calendario, otro gallo nos cantara.
Al lío que divago, pues que este mes me pone las pilas. Comienza el otoño que es mi estación favorita, por si todos los anteriores alicientes no hubieran bastado. En fin... que tengo ganicas de ver como va el mes, ¿y vosotras?
1 de julio de 2011
Y ya estamos en julio
¿Siempre ha pasado el tiempo así de rápido? Porque yo nunca había tenido la sensación de que los días se me escapaban, y ahora la tengo. ¡Si hace dos días estábamos poniendo el Belén!
Pues el verano, desde que acabó mi vida de estudiante, nunca ha tenido gran aliciente para mi. Además tengo la sensación de que la estación estival es como una especie de paréntesis en mi vida "de verdad", se trata de unas semanas en las que me arrastro sobrellevando el calor como puedo y deseando que llegue septiembre y retomar la rutina del resto del año. Soy consciente de que no es la actitud, que cada día es precioso y todo eso... pero ¡es que no me gusta el verano!. Ainss...
Esta entrada es sobre el mes de julio (prometo intentar escribir algo positivo). La piscina, el mar, pantanos... eso me gusta, de hecho me encanta y me divierte un montón ponerme en remojo. Y las terracitas, ¡que peligro el picoteo!, también me encantan. Por supuesto, están las vacaciones de verano, 3 semanas en las que te olvidas de obligaciones laborales, de horarios... Tengo tiempo para dedicar, de verdad, a mi marido y mi hijo, visitar sitios nuevos o volver a los que ya conocemos. Los helados, granizados, leche merengada, té helado y las barbacoas... sobre todo las barbacoas. Ahora falta plantearme seriamente si todo esto me compensa de los calores de 40º C.
Pues el verano, desde que acabó mi vida de estudiante, nunca ha tenido gran aliciente para mi. Además tengo la sensación de que la estación estival es como una especie de paréntesis en mi vida "de verdad", se trata de unas semanas en las que me arrastro sobrellevando el calor como puedo y deseando que llegue septiembre y retomar la rutina del resto del año. Soy consciente de que no es la actitud, que cada día es precioso y todo eso... pero ¡es que no me gusta el verano!. Ainss...
Esta entrada es sobre el mes de julio (prometo intentar escribir algo positivo). La piscina, el mar, pantanos... eso me gusta, de hecho me encanta y me divierte un montón ponerme en remojo. Y las terracitas, ¡que peligro el picoteo!, también me encantan. Por supuesto, están las vacaciones de verano, 3 semanas en las que te olvidas de obligaciones laborales, de horarios... Tengo tiempo para dedicar, de verdad, a mi marido y mi hijo, visitar sitios nuevos o volver a los que ya conocemos. Los helados, granizados, leche merengada, té helado y las barbacoas... sobre todo las barbacoas. Ahora falta plantearme seriamente si todo esto me compensa de los calores de 40º C.
3 de mayo de 2011
En mayo...
Empecé el mes sintiéndome un poco mal por desear que el tiempo pasara más rápido para que marzo acabase de una vez y con él, la mala racha que le perseguía. Pero ahora parece que surtió efecto, porque mi sensación es la de que entre la mejoría del tiempo y las vacaciones de Semana Santa hemos estado más tranquilos y han pasado los días volando.
Para mayo la llegada de tiempo soleado y cálido parece imparable y, además, trae varias celebraciones para los madrileños. Ayer fue la fiesta de la Comunidad y el 15 la ciudad se llenará de chulapos y manolas celebrando San Isidro. Además las madres tuvimos nuestro día especial para celebrar rodeadas de las flores de mayo el domingo.
El poema y la foto de este mes van dedicados a las lilas, mis flores favoritas. ¡Espero que os alegren el día!
Para mayo la llegada de tiempo soleado y cálido parece imparable y, además, trae varias celebraciones para los madrileños. Ayer fue la fiesta de la Comunidad y el 15 la ciudad se llenará de chulapos y manolas celebrando San Isidro. Además las madres tuvimos nuestro día especial para celebrar rodeadas de las flores de mayo el domingo.
El poema y la foto de este mes van dedicados a las lilas, mis flores favoritas. ¡Espero que os alegren el día!
1 de abril de 2011
Abril
Me da pena decirlo pero, ¡que bien que haya terminado este mes de marzo! Ha venido lleno de desgracias para millones de seres humanos y, a pesar de que a nivel personal ha sido bueno y, aunque sé que es un sentimiento irracional, no puedo evitar acariciar la esperanza de que cambiando de mes las cosas mejoren.
Abril llega con la promesa de buen tiempo, lo cual viene muy bien teniendo en cuenta que además Semana Santa está a la vuelta de la esquina. Por mi parte aprovecharé esos días para descansar en el pueblo o, por lo menos, desconectar de horarios, obligaciones y rutinas. Aunque no de trabajo, porque tenemos el proyecto de remodelar nuestra habitación en la casa familiar. También he hecho el propósito de no atiborrarme de torrijas, pero eso va a estar más complicado...
Abril llega con la promesa de buen tiempo, lo cual viene muy bien teniendo en cuenta que además Semana Santa está a la vuelta de la esquina. Por mi parte aprovecharé esos días para descansar en el pueblo o, por lo menos, desconectar de horarios, obligaciones y rutinas. Aunque no de trabajo, porque tenemos el proyecto de remodelar nuestra habitación en la casa familiar. También he hecho el propósito de no atiborrarme de torrijas, pero eso va a estar más complicado...
1 de marzo de 2011
De marzo
Se acaba el mes de febrero y si tuviera que resumir en una sola palabra como ha sido, elegiría emocional. Porque a todas esas fechas especiales que tenía febrero, a partir de ahora habrá que añadir el día 20.
Y comienza marzo, trayendo consigo los primeros signos de la primavera que será. Me avisaron los almendros que jalonan los caminos que hago cada mañana. El mes de los padres que son o que ejercen de tales. El de las mujeres trabajadoras que abogamos por la globalización de derechos básicos. Y de Carnavales... lo que me recuerda que todavía no he arreglado el disfraz de mi hijo para el cole.
Y comienza marzo, trayendo consigo los primeros signos de la primavera que será. Me avisaron los almendros que jalonan los caminos que hago cada mañana. El mes de los padres que son o que ejercen de tales. El de las mujeres trabajadoras que abogamos por la globalización de derechos básicos. Y de Carnavales... lo que me recuerda que todavía no he arreglado el disfraz de mi hijo para el cole.
1 de febrero de 2011
Sobre el mes de febrero
Se nos acaba el mes de enero y se ha despedido a lo grande. Con lluvia, nieve y mucho frío que es lo que toca en un invierno como Dios manda… Lo bueno de que pase el tiempo es que, cuando salgo por la mañana a la calle, ya no es de noche. Porque el madrugón es el mismo, pero si al menos hay luz diurna parece menos pesado.
Así que empezamos otro febrero. ¡Me encanta este mes, tengo tanto que celebrar!. Y además San Valentín… que ya sé que el amor hay que cuidarlo cada día, pero que se institucionalice una fecha concreta para que nos paremos a dar gracias por tener alguien especial a nuestro lado… no me parece mala idea. En todo caso, y a riesgo de parecer pedante, prefiero el concepto anglosajón de San Valentín. Celebrar el amor en general, no sólo de pareja, sino el de tu familia y amigos me parece a mi más generoso y menos competitivo. Que recuerdo esos sanvalentines sin pareja, cuando eras el paria de tu pandilla de amig@s… que casi daban ganas de alquilarte a alguien sólo para fardar… Afortunadamente, la necesidad de aceptación no era tan fuerte.
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