Tengo a mis hombres en el salón totalmente abducidos por el videojuego que ha sido el regalo de cumpleaños de Alejandro. Les oigo discutir sobre como hacer esto o aquello (misiones lo llaman ellos).
Así que hace un rato que me he aburrido de escucharles y he bajado a comprar un par de cositas que me faltaban para la comida de mañana. Y es que Reyes es día grande en mi casa. Suele ser la única comida que hacemos solos los tres, aunque este año creo que alguien se animará a venir, y la verdad es que después de tanta reunión familiar multitudinaria se agradece un poco de quietud.
Hace unos minutos que he terminado de hacer la salsa de arándanos y el pavo lleva ya un ratito en salmuera.
Esta tarde haré el relleno y así sólo me queda para mañana "asar el pájaro", el puré de patatas, la lombarda y la salsa de acompañamiento.
Me gustan los preparativos que acompañan a esta fecha en casa. Es una tradición familiar, no tenemos muchas, pero esta me hace sentir calorcito por dentro. Es la despedida de la Navidad y el lunes ya podré decir que ha llegado el 2012+1.
A vosotras, que ya sé que habéis sido buenas, os deseo que Sus Majestades os traigan lo que de verdad anhelen vuestros corazones y que tengáis siempre con quien compartirlo... si queréis.
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5 de enero de 2013
21 de diciembre de 2012
Felices Fiestas en el día del fin del mundo
Hace un ratito que he subido del cole de mi hijo. Hemos compartido la llegada de los Reyes Magos y Santa Claus que han hecho una visita anticipada a los niños para celebrar con ellos el último día de cole antes de las vacaciones de Navidad. Alejandro iba disfrazado de reno y casi se deja los cuernos intentado saltar por encima de un murete para coger caramelos. Han disfrutado un montón. Además mi maridín ha hecho de Rey Gaspar y estaba muy propio y muy regio. Sobre todo si tenemos en cuenta que ayer tuvo cena con amigos y ha dormido 3 horas.
Por mi parte, voy a dar descanso al blog unos días, por lo menos hasta después de Navidad. Aunque es probable que no nos leamos hasta el año que viene. Por ello, quería desearos unas muy Felices Fiestas a todas, y no sabía si hacerlo a la escandinava (porque me encanta el estilo)...
Por mi parte, voy a dar descanso al blog unos días, por lo menos hasta después de Navidad. Aunque es probable que no nos leamos hasta el año que viene. Por ello, quería desearos unas muy Felices Fiestas a todas, y no sabía si hacerlo a la escandinava (porque me encanta el estilo)...
o a la inglesa (que ya sabéis soy muy anglófila)...
Pero he dicho pa'mi "niña, no seas pedante". Y mejor lo hago a la española.
Mucha suerte mañana a los que jueguen a la lotería. Feliz Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo con familia, amigos o con quien os apetezca más. Comed mucho turrón, mazapán, peladillas, ¡polvorones!.
Y tomémonos un momento para pensar en toooodo lo que tenemos y en si de verdad lo apreciamos como deberíamos.
Nos leemos.
3 de diciembre de 2012
La fiesta del árbol
El domingo por la tarde, cuando normalmente mis humanos están luchando contra el sopor de la siesta (personalmente nunca lo he entendido, yo me echo varias a lo largo del día y son la sal de la tierra), comenzó a llegar gente a casa. Yo ya les conocía a casi todos, así que aunque mantuve la vigilancia me pude pasear tranquilamente entre ellos y olerlos a conciencia. Incluso les dejé que me acariciasen... un poco.
Estos humanos socializan de una forma muy extraña. Se metieron todos en la cocina apretujados a preparar brebajes y hablar muy alto... yo ya les conozco y trato de ser comprensiva, pero mi hermano Tom lo pasó fatal. Estuvo prácticamente toda la tarde escondido tras el sofá. Bajo mi punto de vista, una exageración pero ¿qué se puede esperar de un ser tan inmaduro que se come las hojas del poto de la cocina?
Esto es otra cosa, estas luces no me hacen daño y hasta yo puedo reconocer que son bonitas. Aunque sigo sin verle el sentido a toda esta parafernalia, si quieren ver algo bonito, tan solo tienen que mirarme a mi.
Al final, cansada de oirles parlotear sin fin, me fui a la habitación a restregarme en los abrigos de mis invitados. Incluso tuve la deferencia de dormir un ratito sobre uno de ellos para que cuando se lo pusiera estuviese calentito. De vez en cuando me gusta tener estos detalles, ellos lo agradecen mucho. ¡Son como niños!
Aunque he de concederles una cosa. El parque de atracciones que nos han preparado, es lo más . Ya veis que estoy completamente exhausta después de una noche de diversión sin límite. Si me disculpáis, voy a echar una cabezadita.
¡Oh, está bien! Por petición expresa de mi hermano (¡no sabe como llamar la atención!), aquí tenéis una foto suya justo antes de echarse a dormir. Ha sido una noche muy dura.
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