jueves, 8 de septiembre de 2011

De como Tom resultó ser Tomasa

Fue la semana pasada cuando le llevamos al veterinario. Entre el verano, el campamento del niño, las vacaciones... todavía no le habíamos hecho la prueba de la leucemia. Y justo después de sacarle sangre para los análisis, el ayudante de la veterinaria me comentó algo así como que porque le habíamos puesto un nombre de gato a nuestra gata. ¡¿Queee?!... pues eso, que tenemos niña en vez de niño. Deberíamos haberlo sospechado, ¡es tan femenina!


El más sorprendido (y enfadado) fue mi hijo que se negaba a entender que Tom fuera una niña, palabras textuales. El caso es que con el paso de los días lo ha ido aceptando e incluso le gusta su nuevo nombre (Sophie).

Hoy tenemos que volver al veterinario para que nos den los resultados y estoy bastante nerviosa porque sabemos que de tener la enfermedad es mortal en prácticamente el 100% de los casos... ¡mantened los dedos cruzados por ella!

Por cierto, mañana es fiesta en Madrid, así que nos veremos el lunes.

3 comentarios:

Cristina-tejiendolashoras dijo...

Que buena historia, y tu hijo que gracioso...no puede ser niña...jajajaj!!!Es una monadade gatita!!!! A mi me encantan los gatos, pero me dan una alergia!!!!!! Seguro que los analisis salen genial!! Ya me contarás!! Feliz fin de semana!! Besos.

Montserrat Arenas dijo...

Qué gracioso! A veces ocurren cosas en la vida que parecen surrealista. Pero bueno esa es la salsa de la vida, no? Buen fin de semana y un besazo de Montse de lostrastosdemontse.

Entre puntadas e hilos dijo...

Es que los niños tienen la facultad de hacerte reir en casi cualquier situación. Sitos