22 de septiembre de 2011

Psicología gatuna

Hacía tiempo que había pillado a Sophie subida y paseando por el borde de la bañera mientras se baña mi hijo. Siempre le reñía y le bajaba pero en cuanto me daba la vuelta, volvía a hacer lo mismo. Así que decidí aplicar el mismo principio que aplico con mi hijo cuando le pides que no haga algo y desobedece, dejarle que lo haga (dentro de un orden, claro) y que asuma las consecuencias.

Así pues, el lunes a la hora del baño no le dije nada y me dediqué a inmortalizar el momento. Aquí está la secuencia


La siguiente foto tenéis que imaginárosla porque, evidentemente, se calló dentro de la bañera, así que solté la cámara y le saqué rápidamente del agua para secarla. ¿Creéis que aprendió algo de la experiencia? Pues sí, está aprendiendo a hacerlo mucho mejor, porque al día siguiente (y los sucesivos) volvió a hacer lo mismo.

En realidad, tampoco es muy distinto de lo que hacen los niños. No evitan la ocasión, sino que son más prudentes para la próxima.

3 comentarios:

Paloma dijo...

Pues eso, que si no les sirve para aprender que no tienen que hacerlo, al menos que lo hagan bien.

Cristina-tejiendolashoras dijo...

Y luego dicen que a los gatos no les gusta el agua!!!!...jijiji!!Sophie és igualita a mis hijos, no escarmienta...pero aprende!!! Besos.

Stella dijo...

ajajajja..que bueno!!!me encantan los gatos,y ver al tuyo incursionando en la natación me parece muy tierno,salvo por la parte en que se cae al agua...y si le compramos una mascarilla con tubito??jejej