miércoles, 30 de marzo de 2011

Save the children

Empecé a colaborar con esta organización cuando el terremoto de Haití. Las imágenes en televisión eran tan atroces, tan devastadoras que sentí la necesidad física de hacer algo, pero ¿qué puedes hacer desde el otro lado del mundo? Pues donar. Elegí el proyecto Save the Children porque está especialmente dirigido a la infancia. Desde entonces, lo que podría haber quedado como un gesto para aliviar un dolor pasajero por la desgracia ajena, se convirtió en aportaciones regulares. A veces me pregunto si no será más que una penitencia porque, como dice la canción "¡que suerte hay que tener al nacer!". Y a mi me tocó la lotería haciéndolo en el primer mundo.


Ahora ha ocurrido en Japón, los días pasan, la noticia se hace vieja pero la necesidad es cada vez mayor. En fin..., que cada quien ayude como pueda.

Te deseo que descubras
con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo,
que existen, y te rodean,
seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices


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